
Ayer fue un día histórico.
No sólo es para importante para los amantes del fútbol, sino que es la primera vez que le pudimos acertar al corazón del monopolio mediático.
Una derrota inesperada del grupete, que ahora llora y llora a traves de sus grandes alcahuetes y personeros lobbystas como Macaya, Niembro y Clos, entre otros. Personajes nefastos que contribuyeron a hacer un negocio para pocos: el Grupo ponia una décima parte de sus ganancias para los clubes, se adueñaban de la pelota y por otro lado, el menemista Fernando Niembro (junto al ahora polémico Marcelo Araujo) abría la escuela de "periodismo deportivo", que le aportaba sus soldados muñecos, bien seteados para difundir el discurso monopólico.
Pero se olvidaron que tenemos un gobierno peronista, nacional y popular!
Subestimaron la militancia comprometida de los compañeros que están gobernando el país.
Festejaban con champagne la falacia impuesta por su gran ideológo, el sotreta de Anillaco: "las ideologías están muertas".
Se pensaron dueños de todo: de la verdad, del poder, de la imágen, de la pelota.
Y ya lo dijo nuestro gran pensador: "La pelota no se mancha".
Entonces, ahora sí, fulbo para todos!
¡basta de escuchar y soportar los comentarios de los "dueños de la voz" de este deporte nacional y popular!
¡basta de ver, como si fuera normal, las tribunas y no la pelotita y los players!
y por último:
¡basta rojo de perder, por favor!


