
Uno, cómplice de la dictadura civico militar iniciada en el 76,llegando a la bajeza de publicar una nota de una "guerrillera arrepentida" disfrutando de su nueva vida bajo el nuevo gobierno, cuando en realidad era una mujer secuestrada y torturada en la ESMA.
El otro, complice del gobierno menemista, cuando denunciaba a ciertos funcionarios pero recibía el sobre mensual para no hablar sobre ciertos temas.
Los dos dan asco.
Ahí están.
(Gracias La Otra por la foto)